Por qué no como carne (vegan note)

vegan

Hay preguntas reiteradas que no me cansan, porque sé que me las seguirán haciendo durante mucho tiempo, no quiero decir hasta que deje de llenarme los pulmones de aire, porque tengo esperanzas de ver el cambio.

He creado un programa en mi disco duro, que sospecho está instalado en mi materia gris, que responde a preguntas como: —¿Pero no te gusta el jamón? ¡Con lo bueno que está!, otras del tipo —¿Pescado tampoco?. Suelo responder, —nada que tenga ojos, y hay amigos me ofrecen mejillones, porque han googleado que no tienen.

Me apetece contar, en unos renglones, el por qué dejé de comer carne; por qué ha primado esa decisión frente a la del absoluto placer que significaba para mi, pasar por el paladar y la sinhueso, sabores como el paté, una pechuga de pollo rebozada o una bolognesa hecha por mi madre y hasta me atrevo a decir, sin haberlo probado, que un muslito tuyo a la pimienta.

Después de cuarenta años, decidí ver y no solo mirar; escuchar a los que no tienen voz, y que por no tenerla pasan por barbaries, desenfrenos, crueldades y brutalidades que aún la gente se atreve a llamarles “animaladas”. Deberíamos llamarles “humanizadas” porque somos los únicos capaces de hacer cosas como esas para obtener un “beneficio” que, si fisgoneamos un poquito, tendríamos la absoluta certeza que solo nos complican el organismo.

Vi ojos desesperados, gritos, lágrimas de despedida, síntomas de dolor, ahogos, golpes sin ser menester y eso me puso alerta. Veo niños animales y niños humanos sometidos a injusticias y ambos me causan el mismo impacto. No puedo comérmelos. No son menos que yo.

En casa, esos adorados peludos que han titulado “mascota” y que yo llamo mi familia, me tiran del sofá, de mi cama y de mi tumbona, sin embargo, en China se los comen. ¿Qué diferencia tiene un cerdito, un pato, un pollo, o cualquier animal de esos que nos enseñaron que está bien darles un lugar en la olla?

Por eso, seguiré contestando a esas preguntas, porque tal vez, en alguna de las respuestas que pueda darte, salve una nueva vida. No hace falta que corra a por mi capa de “Salva pollos”, ni que ponga las fotos más crueles para que termines rechazándome a mi antes que ver que no podemos permitir más esa masacre. Yo seguiré con mi perfil Flower Power, pero no por ello evitaré decir que NO COMO CARNE.

Mi lalolilolalolailoleré es para todos los que en este momento están con una nariz de payaso delante de un circo, luchando para que no se exploten más animales por diversión; para los que están entendiendo poco a poco que los toros SÍ sufren en una corrida, en la calle, con las bolas de fuego y en cualquier práctica que no sea estar pastando en su terreno; para los que se lo piensan, lo intentan porque cuesta, pero lo tienen en mente. Y un súperlalolilolalolailoleré, enorme y muy enorme, para los que por haber dejado de comer carne, no miran con cara rara a los que sí lo hacen como si toda su vida hubieran sido veganos, no somos nosotros los que tenemos que juzgar, esa es la mejor manera de conseguir. Se abraza, no se toma distancia.

Ahh, me olvidaba… la B12 bien, gracias.

Un pensamiento en “Por qué no como carne (vegan note)

  1. Hola! Me encantó tu nota…si bien no soy vegena ya que todavía no logro dejar algunas cosas como la leche, el queso y el huevo….He tomado la decisión de no comer carne hace unos meses (casi 10), y es incómodo ser el bicho raro al que todos dicen COMO PUEDES NO COMER CARNE!!!! y me cansa responderla….pero me siento mejor mucho mejor desde que he tomado esta decisión. Saludos!

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