Mi lugar en el mundo eres tú

mi lugar en el mundo

A veces las cosas suceden mientras estás pestañeando. Las agujas del reloj caminan con pasos de gacelas asustadas y te pierdes entre lágrimas y carcajadas. De pronto encuentras tu lugar en el mundo, tu espacio dentro y fuera de ti mismo.

A mi me sucedió. Tenía una vida, un revoltijo de ideas, que se fundían como bombillas cuando hay una sobrecarga. Una alta dosis de pensamientos que pasaban como páginas de un libro que no interesa leer, reflexiones que necesitaban madurar y me las comía cual frutas verdes, me indigestaba con ellas y no podía vomitarlas.

Busqué caminos, sendas donde pudiera caminar descalza, donde no oscureciera y no me encontrara con ningún espejo por el camino. Escapaba del reflejo de los lagos de mi verdad y dejaba que el sol me cegara para ver cada vez menos. Pero seguía buscando.

De pronto, después de varios encuentros con la nada, cuando los SI estaban en extinción, apareció el principio de mi verdadera travesía, el pasaporte hacia mi lugar, que fue caro de superar, porque en aquel momento no sabía que la vida es sencilla; cuatro años de un amor que me cultivó, me floreció, me deshojó, y me dejó marchitar, pero antes de dejarme marchitar me regaló una bolsita de abono, que si le quito la poesía, podría llamarse un billete por tres meses a mi lugar en el mundo.

He sabido darle valor a ese regalo, y como buen fertilizante, decidí cuidarlo y aprovecharlo para que me diera frutos. De esa bolsita crecieron amigos que brillan en la oscuridad y mi más preciado tesoro, la semilla madre, el que me cuida hasta la respiración, el que me hizo comprender que mi lugar en el mundo es aquel donde estemos juntos, ese al que le amo hasta las uñas, el que me florece con cada mirada, con cada lavado de dientes frente al espejo mientras intentamos seguir la conversación y nos entendemos; con el que juego a vivir y siempre salgo ganando, un parchis donde soy la dueña de los cuatro colores, con el que me llenan hasta sus ausencias porque sé que está aunque no esté.

Mi lallolilolalolailoleréeeee es para las personas que ofrecen pasaportes gratuitos a un lugar en el mundo, para los que ahora mismo se han dado cuenta que no tiene que ser la isla de otro sino la tuya propia, para los que se equivocan y lo saben. Y un súper lalolilo para los que HOY cortarán los hilos de un cometa ajeno que les dirige el vuelo y lo cambiarán por los filamentos de su propio pensamiento.

Por mi patatita asada Javier Portalés

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